COLUMNAS

El artista paraguayo debe morir para ser valorado

🖊Columnista: Claude Samaniego
📲Redes: @claudesamaniego – claudesamaniego@gmail.com

Golpea el título, pero es la triste realidad. Somos incapaces de valorar y acompañar a los músicos y artistas en general en nuestro país. Nos rendimos a lo foráneo, preferimos consumir esas músicas grotescas y chabacanas malcantadas por algún personaje con problema gutural y cerebral. Mientras, nuestro folklore y sus exponentes fenecen olvidados por la gente y excluidos por los medios de comunicación. Pero la historia da un giro brusco cuando fallece, ahí todos lo lloran, lo recuerdan con orgullo, conocen sus obras y saltan los seguidores. ¡En vida señores, de nada valen las rosas y aplausos después de morir!

Cuando nuestros artistas enferman o pasan por una difícil situación y piden colaboración, la respuesta es similar a mi estado económico: muy pobre. Si bien hay personas y grupos sociales que ayudan, falta mucho más. La cadena debe comenzar desde la prensa escrita, radial y televisiva, dar más espacio a nuestro acervo cultural. ¿No les cansa ver todo el día cul* y teta al aire? ¿No les aburren los programas enlatados y sin riqueza de contenido? Esos minutos, pueden ser dedicados a los representantes artísticos. ¡Jaguerohorymína chupekuéra ha ñamomorã hembiapo!

En las ocasiones que viajo en bus, escucho mientras llora mi oído “mamarre, mamarre, como lo mueve esa muchachota… tiene nalga y tetita…”. ¡¿Qué es eso?! Nada menos que las emocionantes letras que a los jóvenes y adultos les gustan hoy. No pretendo con mi expresión imponer un estilo musical ni atacar la interculturalidad, pero sí dar el merecido lugar a quienes trabajan por nuestra identidad. ¡Dejemos de buscar solamente ruidos ordinarios! Que los artistas paraguayos sean valorados y homenajeados antes de caer en el sueño eterno. ¡Es lo justo!

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