COLUMNAS

Nuestro sistema de creencias en la cuerda floja

ūüĖäColumnista: Rub√©n Villalba
ūüď≤Redes: @RubeniusViGal

Hablemos de lo que creemos, en este caso en el concepto Pa√≠s, el del estado Paraguayo; es un dogma, con √©l crecimos, nacimos limitados en un ideal llamado Paraguay, donde existe una estructura, un orden social, tradiciones, cultura, ‚ÄúAmor a la Patria‚ÄĚ. Que es sino un concepto creado, una idea colectiva, creada capa tras capa de ideales, por leyes y sustentada por un orden establecido ya muchos a√Īos atr√°s. Nos creemos paraguayos, de estirpe indo latino, creemos en la bandera, cantamos un himno nacional, algunos van al cuartel, estudiamos y trabajamos duro para servir al pa√≠s y formar una familia.

Entre todo ese menjunje de cosas, de abstracciones, están las leyes, los derechos y obligaciones. Entendemos que todo paraguayo es libre, y que somos iguales entre todos, salvo las oportunidades en función a las condiciones económicas.
En teoría no existen castas, ni clases sociales diferenciadas ni sometidas, ¡EN TEORIA! Nos hicieron creer que cualquier persona puede ejercer su derecho con justicia, puede someterse a ella sin influir en sus decisiones. Sin embargo, nos han mentido; vemos día tras día, a través de medios de comunicación algunos con medias verdades, otros condescendientes con políticos que hacen y deshacen a sus anchas con una moral y escala de valores que abruman al resto del país.

Crecimos viendo a nuestros padres, tom√°ndolos como ejemplo, de sus actos, de sus costumbres, de sus creencias. El Pueblo Paraguayo, ese conjunto multi√©tnico, de hombres, mujeres, ni√Īos, con esperanzas, con sue√Īos, con virtudes, con dificultades, parcialmente educado, poco entendido en algunos aspectos, pero sumamente emocional en t√©rminos generales, se siente desairado, desmotivado, enga√Īado, hacia lo que llamamos ‚ÄúLa Clase Pol√≠tica‚ÄĚ. Vemos que, entre todos, la Justicia solo aplica para aquellos que no ejercen el Poder, para los que no son influencia en el Sistema, los que no tienen los recursos para pagar la libertad.

Nuestro sistema de creencias se desmorona, nos estamos volviendo individualistas, nos encerramos en nuestro micro cosmos, a escala de nuestro verdadero control, en nuestras casas, en nuestras familias, quiz√°s algunos solos, pero estamos dejando de creer en ese ideal llamado Pa√≠s, porque nos han decepcionado. Qu√© ocurrir√≠a despu√©s de todo, que ya nadie le interesar√≠a m√°s nada, todos correr√≠amos por nuestra cuenta, como ley de la selva, sin pesta√Īear vamos a contaminar nuestros suelos, nuestras aguas, nuestras mentes, abandonar√≠amos todo objetivo colectivo y solo pensar√≠amos en nosotros mismos, sin importar lo conectado que podamos estar.

En alg√ļn momento me sent√≠ as√≠ tras haber visto tanta impunidad, sin embargo, algo me dice en mi interior que hay que seguir luchando, porque no quiero ver a mis hijos convertidos en esclavos corporativos de alguna empresa creada con recursos mal habidos por padres corruptos, ni qu√© decir de dinast√≠as creadas a partir de la perpetuidad del apellido en cargos p√ļblicos, no quiero escuchar o leer m√°s los apellidos de los que hoy est√°n administrando los bienes del estado, de los que controlan los recursos y tienen el poder para hacer el bien pero son incapaces por desprolijos o por corruptos. Por eso escribo estas palabras, no para cumplir con mi cuota semanal, sino para influir en algo la extrema necesidad de volver a creer en este sistema de valores, en este sistema de creencias que se tambalea por culpa de unos pocos.

Analizo todos los d√≠as nuestra situaci√≥n y c√≥mo la econom√≠a se estanca, como muchas personas pierden preponderancia y algunos ya son irrelevantes, y no podemos hacer mucho para remediarlo; lo √ļnico que podemos hacer es reorganizarnos, plantearnos entre todos las necesidades y las soluciones, establecer un m√©todo que lleve no solo a candidatos sino a un programa, un conjunto de estrategias que destierren de una buena vez, el prebendarismo, los negocios bajo la mesa y que pueda ser una soluci√≥n eficaz para la sociedad. Necesitamos dejar de creer en estos partidos pol√≠ticos, y formar una coalici√≥n ciudadana, crear y llevar adelante los procesos, los temas comunes a todos para que al fin podamos utilizar adecuadamente nuestros recursos. Necesitamos reinventarnos, para planificar al menos en lo que nos permita nuestra capacidad cognitiva colectiva.

Para finalizar, quiero agradecer a los amigos lectores por los mensajes de apoyo a la columna, por los textos que publico, y quiero dejar en claro que las sugerencias sobre temas de San Lorenzo, serán tratados con suma reflexión e inextenso.
¡Nos vemos la próxima!

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