COLUMNAS

Piromaníacos e Incendiarios

Columnista: Rubén Villalba
Redes: @RubeniusViGal

Está demás decir que últimamente estamos inundados de noticias sobre incendios forestales, y que han llegado casi a las puertas del área metropolitana, Estancias, Plantaciones, Parques y Reservas Naturales se han incendiado en estos últimos días a causa de la imprudencia, por maldad, o quizás por dinero, no sabemos.

Hasta donde sabemos el hombre descubrió el fuego hace poco mas de 1 millón de años, cuando nuestro Género Homo tenía otras especies vagando por la tierra, quizás lo descubrieran cuando un rayo alcanzaba un árbol y esta quedaba encendida.

Cuando apareció el Homo Sapiens y en algún proceso evolutivo que lo llevó a expandirse, quemó malezas y bosques con el fin de adaptar el terreno a mejores condiciones de caza y recolección de frutos, la evolución social lo llevó a la expansión de la agricultura y al sedentarismo, el cual somos sus herederos.

Ya dijimos que esto de quemar praderas, bosques y plantaciones los llevamos casi en nuestros genes, ya que tenemos en nuestro prontuario miles de años de modificar la naturaleza y de ser los protagonistas de extinciones masivas de muchas especies de animales. Hoy en día, cuando todo cambio es medido, cuantificado y limitado, ver estos eventos sumado a las condiciones adversas del clima, nos llena de indignación y reclamamos al gobierno su inacción, aunque a pesar de sus esfuerzos, no logramos paliar estos fenómenos.

Solo la naturaleza, tan caótica como es, logra adaptarse y consigue a la larga apagar el fuego con lluvias y cambios de clima.

En un mundo increíblemente conectado, estamos al tanto casi en tiempo real de la situación de estos fenómenos creados en su mayoría por el hombre, y vemos un crecimiento importante de la preocupación colectiva ciudadana, en momentos de crisis, sobresale el espíritu de solidaridad y voluntariado que llevamos dentro, creo que crecemos mas como sociedad al vernos la vida complicada y cargada de algunas adversidades, en especial sobre los recursos naturales que son bien de todos, nos volvimos mas conscientes y responsables, porque nos dimos cuenta que nos afecta.

Pero hay otros que a pesar de que están masivamente advertidos por todos los medios posibles, hacen caso omiso, dejándose llevar por su instinto, o su deseo de causar daño, por los motivos citados al principio.

Es allí donde aparecen dos figuras en la condición humana, el Pirómano y el Incendiario, ambos casi iguales en las consecuencias, pero diferentes en las intenciones, veamos que dice la Real Academia Wikipedia: La Piromanía es un trastorno del control de impulsos relacionado con la provocación de incendios y la atracción por el fuego. Al sujeto que padece piromanía se le denomina piromaníaco o pirómano. Los síntomas suelen comenzar con la atracción al fuego cuando son niños y adolescentes, la piromanía si se da en adultos puede ser crónica o episódica, provocando incendios con frecuencia como una forma de aliviar su tensión, o lo hacen sólo durante los períodos de inusual de estrés en sus vidas.

El Incendiario es un individuo que provoca un incendio con premeditación y planificación. Los motivos que llevan a un incendiario a actuar pueden ser diversos, por mencionar algunos podríamos citar el afán de lucro, la maldad o sencillamente la estupidez.

Es importante diferenciar al incendiario del pirómano, aunque ambos pueden provocan graves daños, los pirómanos son enfermos mentales mientras que los incendiarios son personas plenamente conscientes de sus actos. Con frecuencia, cuando un incendiario es arrestado, suele mentir afirmando que padece piromanía para beneficiarse de un trato legal más benevolente, aunque la piromanía es una condición extremadamente rara.

Puede que estas dos condiciones sean las causas de los constantes incendios en la región. La labor del Gobierno con la estructura que tiene es analizar los eventos, verificar las causas y ubicar los culpables, y no solo apagar incendios, la ironía de esto es que aparentemente al gobierno le falta la chispa necesaria para encender la maquinaria que resuelva desde su raíz este flagelo que ya toca a nuestras puertas.

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