COLUMNAS

Del Sincretismo político y de la Burocracia Feudal de los Partidos Políticos tradicionales en el Siglo XXI

Columnista: Rubén Villalba
Redes: @RubeniusViGal

Puede sonar muy presuntuoso el título de este post, no pretendo ahondar en los conceptos, sino en demostrar una hipótesis de la realidad actual en la Política criolla. Los Partidos Políticos ya están pertrechados en post de la batalla campal del 2020 para las intendencias municipales; al menos sus potenciales candidatos.

Ya están preparando el terreno, con un desbalance de recursos que raya lo inmoral; ¡ya que están los independientes dentro de sus partidos, y los oficialistas que cuentan con la gracia de que todo el pueblo los financia gracias al Presupuesto General de Gastos de la Nación, es decir con vuestros impuestos!

¿Por qué el título de sincretismo político?, pues bien, como se conceptualiza “es el conjunto de posiciones políticas que intentan reconciliar elementos pertenecientes a ideologías aparentemente opuestas en el espectro político, por lo general combinando algunos elementos asociados a la izquierda con otros asociados a la derecha”. Es decir, tanto el partido colorado como el liberal ahora asumen vertientes ideológicas en ambos extremos, derecha e izquierda, en función a sus necesidades; mimetizados ambos con la diferencia del color. En mi opinión por el simple hecho de tener intereses en común, seguir en el poder.

Para los pequeños partidos y movimientos ciudadanos, es una lucha épica, de unos hombres contra Quimeras formadas por vasallos dispuestos a defender el feudo. ¿Por qué cité la burocracia feudal?, porque de ahí deriva el poder de los que ostentan cargos electivos.

Los Ministerios, los entes reguladores, las binacionales y otras instituciones del estado, son feudos, como en la edad media, tienen a su Señor (legisladores), con su sequito de fieles duques, condes, malhechores de primera línea (ministros, directores, gerentes) y pequeños ducados (Municipios) donde se sustenta el poder económico.

Los Vasallos (funcionarios públicos que ingresaron a sus puestos de trabajo como recomendados) pagan sus tributos a su Señor con su tiempo, operan desde dentro consolidando la estructura con los votos cautivos de los demás recomendados, todos ellos encargados de evangelizar la propuesta del candidato elegido a consenso o por un inversionista amigo. La hipótesis de que vivimos en un Sistema Feudal no es del todo mío, ya otros pensadores, ciudadanos comunes, han visualizado este esquema que nos mantiene atados en un pequeño pozo.

Tal es así que los movimientos independientes, sean estos diversificados y separados, difícilmente hagan mella al castillo que han construido los señores feudales, castillos intersubjetivos que tienen tanta fuerza como uno de piedra, y llevan años haciendo lo mismo. Una contra ofensiva que llegue realmente a abrir la puesta de cualquier castillo, tendría que ser por la fuerza misma de las convicciones unidas, de la consolidación del deseo ciudadano hecho un solo movimiento, sería como un terremoto que derribe no solo la puerta de entrada sino todo el castillo.

El desafío es salirnos de este feudalismo, y afrontar la modernidad y la transparencia efectiva como camino hacia el mejoramiento de la calidad de vida de todos los ciudadanos.

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