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Un país es competitivo cuando atrae capital, inversiones y oportunidades

#ECONOMÍA

En el mundo, el capital más importante ya no es el dinero ni el sistema tributario, sino el talento de la gente. Es importante poner foco y todos los esfuerzos en la sostenibilidad de políticas públicas, desvinculadas de las políticas partidarias y apostar a los talentos de Paraguay porque el país deja de ser competitivo cuando expulsa mano de obra por falta de oportunidades.

En el segundo panel, denominado Capital Humano e Inclusión Laboral, participaron Patricia Dos Santos, Fundadora y directora de JOBS , Carla Bacigalupo, Ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), María José Cabezudo, presidenta de Fundación Saraki, y Pedro Halley, Ex Gerente de Prestaciones Económicas del IPS, también bajo la moderación del periodista Luis Bareiro.

En una charla amena, y colocando todos los puntos sobre las íes, la primera jornada de #CompetitividadParaguay trajo muchas reflexiones sobre qué problemas tenemos en el presente y los que se vienen, si no los atendemos con celeridad, como la informalidad y la educación, que no prepara a los jóvenes para el mundo laboral.

“En nuestro país es una necesidad invertir en talento humano. Capacitar a la gente es una inversión y un gasto inevitable a la vez”, comentó Dos Santos, refiriéndose a que cada vez las compañías destinan mucho esfuerzo y dinero en entrenar a personas para puestos laborales que necesitan, porque la mayoría de los jóvenes que salen del sistema educativo no son una mano de obra viable para una empresa productiva.

Reconoció que existe mejor apertura desde el gobierno en unir esfuerzos para que se generen oportunidades laborales, pero que aún no resulta suficiente. También mencionó que, si se apunta a la formalidad, esas futuras empresas serían fuente de mano de obra formal, que sería lo ideal para la captación de mayores talentos. “Paraguay, para poder mantenerse competitivo hoy, debe pensar en la empleabilidad, en el hecho de que yo pueda ser empleado de nuevo en el futuro”, sostuvo.

“Me siento frustrada cuando veo a jóvenes que salen de los colegios sin los suficientes conocimientos en herramientas digitales”, resaltó Bacigalupo, al momento de reconocer que los jóvenes carecen de otras habilidades, como lo es la compresión lectora o conocimientos de matemáticas y castellano. Comentó que, de igual forma, intensifican esfuerzos en la articulación de la demanda laboral con la educación, a través de alianzas con las empresas.

¿Por qué el trabajador no se quiere regularizar?

Según Bacigalupo, es porque hay un estímulo para ser informal y que lejos de abaratar el aporte patronal, no se crean incentivos a la formalización. “Hay que replantear la formalidad, y para eso es necesario juntar las instituciones y transcender a los gobiernos”, aseguró. Dijo que hoy más que nunca hay que invertir en el capital humano, sostener políticas de conexión entre educación y trabajo, para que el Paraguay esté aggiornado a la cuarta revolución industrial. También apostar a los contratos de aprendizaje para que los jóvenes tengan oportunidades reales.

Para Cabezudo, la pandemia fue una oportunidad para muchas personas con discapacidad, porque todo se manejó de manera digital, principalmente el año pasado. “Fue una oportunidad hasta para enseñar en línea”, agregó. Desde luego, en otras áreas, las personas con discapacidad siguen segregadas para el trabajo, porque desde que tienen el diagnóstico médico son sacados del sistema y muchos no tienen acceso a educación y quedan fuera.

“Las encuestas nos dicen que más del 60% ya no tienen esperanzas de conseguir trabajo, porque es lo que le fuimos diciendo durante toda su vida. Les sacamos todas las oportunidades de inclusión”, subrayó. Aseguró que se trata de paliar dicha situación y que, una muestra de ello, son aquellas empresas que apuestan por el talento diverso, que de a poco abren oportunidades a más personas con discapacidad.

Halley planteó una cuestión clave con relación a los trabajadores que no tienen un seguro social médico y que no van a tener una jubilación, porque muchos jóvenes no quieren trabajar para un patrón durante tantas horas al día, por un sueldo mínimo, ellos buscan ser sus propios jefes y ganar dinero en el momento sin pensar en el futuro. “Pensar en un seguro social debe ser una cuestión de seguridad”, remarcó.

Indicó que el 77% de los trabajadores activos están en la economía informal y que se mantiene en esa línea constante, haciendo que la informalidad afecte a las pensiones y seguridad social. “Hay que ponerle foco al trabajo informal. A los jóvenes debemos ofrecerles algo tentador, porque no piensan en jubilación”, sumó.

Resaltó que hay que abordar este problema y apuntar a que la formalidad sea más atractiva para que la devolución sea más generosa, porque hoy ser formal es costoso. “También tenemos que pensar en un seguro de desempleo, Paraguay no lo tiene. Las personas tienen que ver estrategias para adoptar y formalizarse”, finalizó.



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